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La verdad cuesta

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La verdad cuesta

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Naivet Anabella Yurivilca Chiza  

 

Eva estaba en su casa con sus padres cuando en las noticias pasaban que en China morían muchas personas tras haber contraído un virus que posiblemente había sido transmitido por un animal.

Después de un par de semanas el virus apareció en la ciudad donde vivía Eva y su familia, y cada día el número de contagiados se elevaba, sin embargo ella seguía asistiendo a la escuela y sus papás al trabajo, pasaron quince días y el país había entrado a cuarentena. Eva dejó de ir a la escuela y sus papás fueron despedidos de sus trabajos.

Pasaron los días y la comida era cada vez más escasa, hasta que llegó el día en que la comida fue solo agua y un poco de pan. Un día Eva amaneció con gripe, tos y una fiebre muy alta, por este motivo sus papás decidieron llamar al doctor y confirmó que tenía el virus que estaba matando a decenas de personas alrededor del mundo.

Eva fue trasladada a un hospital y sus papás lloraban desconsoladamente, pasaron los días y los padres no sabían nada de Eva, por lo que preguntaron a cada hospital de la ciudad y todos le decían que no había ninguna paciente con su nombre, entonces sus padres desesperadamente acudieron a la policía y le explicaron la situación, la policía buscó en la base de datos y no había ninguna ciudadana con el nombre de su hija, sus papás no sabían lo que estaba pasando con Eva y decidieron investigar por su cuenta.

Al día siguiente, anunciaron que habían encontrado la vacuna y que se aplicaría a las personas que padecían el virus. Al escuchar el padre las noticias, tenía la esperanza de que su hija regresara, pero tenía un mal presentimiento, debido a que la policía no tenía registrada a Eva, por lo que llamó a la escuela en la que asistía su hija, para afirmar que Eva sí era una ciudadana de ese país, pero le dijeron que no había ninguna niña con ese nombre, su papá se enojó porque él afirmaba que Eva asistió a esa escuela por más de 10 años y era la mejor estudiante.

Los padres ya desesperados porque todos afirmaban que su hija no existía, buscaron al doctor que había diagnosticado el virus a Eva y después de varios días lograron encontrarlo, pero descubrieron que el doctor había sido asesinado misteriosamente después de dos días de haber tratado a Eva. Los padres se encontraban tristes y frustrados porque él era la única persona que podía afirmar que Eva había sido trasladada a un hospital.

Después de varios días las personas con el virus ya estaban siendo dadas de alta, igual que la cuarentena, pero en otros países los medios de comunicación empezaron a decir que el gobierno había creado el virus para desaparecer a la población que producía gastos para el gobierno, por lo que la población se encontraba confundida.

La madre ya no pudo soportar el dolor de la pérdida de su hija y quedó completamente loca, después de algunas semanas el padre había logrado ser contratado como secretario del presidente, en donde su objetivo era buscar información real de lo que había pasado con el virus, tras días investigando logró encontrar que los gobiernos de los países líderes se habían puesto de acuerdo para crear un virus que matara a la población de la tercera edad y a los que padecían enfermedades crónicas degenerativas, tras encontrar esto decidió exponerlos tras los medios, pero antes debía saber qué pasó con su hija. Un día encontró un cuarto en donde estaban los documentos del gobierno, así que decidió entrar y encontró documentos de varias personas, una de ellas era su hija.

Eva, el día en que fue trasladada al hospital, se encontró con otra niña llamada Karla que tenía 15 años y padecía una enfermedad degenerativa, su papá trabajaba en el gobierno, y ella había sido contagiada del virus por su amigo de la escuela, de modo que su papá exigía al gobierno que le dieran la cura para el virus que tenían guardada, pero el gobierno le dijo que no se lo podían dar porque podían descubrir la verdad, por ello el padre de Karla amenazó al gobierno diciendo  que iba a contar todo ante los medios, entonces el presidente decidió matar a Karla y a su padre, pero como se enteraron que Karla le había contado a Eva decidieron desaparecer todos los registros de ella e incluso los de la escuela.

El padre al enterarse de la verdad decidió ir a los medios de comunicación con toda la evidencia para exponerlos y fue cuando los presidentes de otros países y el FBI arrestaron a todos los involucrados e incluso a presidentes extranjeros, por haber matado a decenas de personas tras crear un virus mortal, además que se descubrieron que varias pandemias habían sido creadas para un propósito contra el humano.

Al descubrirse la verdad, los médicos decidieron realizar pruebas a la población sobrante que presentaba el virus para poder analizar sus componentes. Tras días de investigación no lograron encontrar cómo el virus afectaba tan severo al humano, así que decidieron visitar al presidente que se encontraba en la cárcel y exigirle que les dijera quiénes habían creado el virus, pero el presidente se negó a decirlo.

El padre de Eva y los psiquiatras estaban tan sorprendidos de la recuperación tan rápida que había tenido su esposa, por lo que a los quince días regresó a la casa y ya podía regresar a su vida normal, sin embargo la madre le exigió tanto a su esposo que se fueran de la ciudad y comenzaran una nueva vida, el padre al principio se negaba ya que quería estar cerca de la tumba de su hija, pero su esposa se veía tan exigente que el padre de Eva tuvo una sensación de que ella ocultaba algo, de modo que le preguntó de forma directa que si había algo que estuviera escondiendo y ella al instante le contestó firmemente que no.

Al día siguiente al estar desayunando con su esposa, pasaron por las noticias diciendo que había una recompensa para la persona que supiera alguna información verídica del paradero de las personas que habían sido los autores del virus, al escuchar el padre se enojó porque pensó que ya habían sido capturados junto a los presidentes involucrados, pero al voltear a ver a su esposa tenía una expresión que nunca la había visto, era una mezcla de preocupación y miedo, le preguntó el motivo de su expresión a lo que ella lo cambió rápidamente, al padre de Eva se le hizo tan raro que se sentó y le empezó a hacer varias preguntas, una de ellas, era  que si pensaba ir a buscar un nuevo trabajo (que por cierto él nunca había asistido al antiguo trabajo de su esposa, solo sabía que trabajaba en una compañía muy grande de fármacos), a lo que contestó que prefería descansar un tiempo y él aceptó su decisión.

El padre de Eva no se podía quedar con la duda del misterio de su esposa, así que decidió ir a investigar la compañía de fármacos, pero cuando buscó dicha compañía no encontró ningún dato ni siquiera su nombre, por lo que inmediatamente fue a exigirle una explicación a su esposa, pero ella solo empezó a llorar y a pedirle perdón, su padre se extrañó tanto, que le gritó que le dijera la verdad de su trabajo antiguo, la madre de Eva entre lágrimas le dijo que fue ella quien había creado el virus que mató a varias personas, y que el padre de Karla había sido su amigo y cuando se enteró que Karla había sido contagiada ella junto con su padre de la niña iban a decir toda la verdad, pero fue cuando la despidieron de su trabajo y tiempo después Eva había desaparecido, pero cuando ella fue a buscar a su amigo se enteró que había sido asesinado junto a Karla, entonces el presidente la raptó y le dijeron que Eva ya estaba muerta y que si no desaparecía de la ciudad la matarían junto a su esposo, así que decidió fingir que estaba loca y ya no buscó a Eva.

El padre se sintió tan decepcionado y la culpó de la muerte de su amada hija y de miles de personas, entonces decidió llamar a la policía y con todo el dolor de su corazón entregó a su esposa y fue encarcelada por muchos años.

Al día siguiente el padre fue encontrado en su casa junto a una fotografía de su amada hija Eva y una carta que decía: “Uno de los más grandes dolores es el perder a un ser amado y mi felicidad ahora es verla una vez más. Gracias vida.”

 

 

Crédito de la foto: Jaquelina Rodríguez Ibarra

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Sarahi

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