covid-19 – Colegio Vizcainas https://colegiovizcainas.edu.mx 258 años de labor educativa Thu, 31 Jul 2025 21:52:19 +0000 es hourly 1 https://colegiovizcainas.edu.mx/wp-content/uploads/2023/09/cropped-colegio-color-1-1-32x32.png covid-19 – Colegio Vizcainas https://colegiovizcainas.edu.mx 32 32 CRÓNICA DE NUESTRO TIEMPO https://colegiovizcainas.edu.mx/cronica-de-nuestro-tiempo/ Thu, 22 Oct 2020 15:35:38 +0000 https://faw.proyecta360.com/?p=8444 CRÓNICA DE NUESTRO TIEMPO

Ángel Leonardo Vázquez Martínez

Hemos escuchado últimamente cosas tales como “El 2020 ha sido un año atípico, estamos frente a un cambio en la historia por el covid 19”, me permito decir que todos nos hemos sorprendido y sentido una extraña emoción respecto a eso, sabemos que están pasando muchas cosas en tantos lugares a la vez que ni siquiera nos damos cuenta de ello, asumimos que algo grande está ocurriendo, pero no lo podemos tocar. Esto quizá nos ocurre porque todos los días llega a nuestra mente “covid 19”, eso es lo de moda en esta época, eso cambió al mundo, sin embargo, nosotros hemos realizado este cambio.

Todos debemos ver dentro de nosotros mismos y darnos cuenta que nosotros somos los que cambiamos, “covid 19” tal vez no ha tenido contacto con nuestro cuerpo, no lo hemos visto ni lo hemos sentido, pero nuestra escuela, las calles, las personas, todo eso lo hemos visto y sentido, pero ya no, podremos sentirnos pequeños pues “solamente me ha pasado a mí, es algo especial”, no obstante, tantas miles de personas les ha pasado eso que ya no se vuelve especial, ahí es donde llega el gran cambio en la vida que tanto se ha dicho. Hoy, yo, Leonardo Vázquez, veré dentro de mí mismo y podrán conocer una historia que tal vez no se percataron que ya era familiar.

Vizcaínas era un lugar familiar para mí, desde quinto de primaria he estado estudiando aquí, recuerdo bien que desde esa época noté la belleza del lugar y la cercanía a mi casa, esos fueron los factores que me convencieron de quedarme en este lugar. Ya al crecer uno se va percatando de la calidad de la educación y del ambiente que se percibe, a la par que se va empezando a preguntar qué rumbo va a tomar su educación para llegar a una encrucijada: ¿quedarse aquí o hacer el COMIPEMS y entrar a una nueva escuela?

En mis pensamientos la opción de irme a otra escuela no la había considerado, estaba convencido de que seguiría en Vizcaínas, sabía que era la opción más viable, sin embargo, en casa no estaba igual de presente esa idea, Vizcaínas era una opción más, entre otras escuelas públicas y privadas, por lo tanto, hacer el examen se volvería algo determinante.

Yo no quería hacerlo, ¿para qué quitarle un lugar que probablemente no voy a usar a una persona que desearía tenerlo?, pues eso no importaba, el examen sería como un diagnóstico, solamente para ver los resultados. Todo esto cambió hasta el principio del 2020, cuando empezaba a llegar a muchas naciones el covid 19. Tras arduas jornadas de plática y compromisos, quedó mi estancia en Vizcaínas condicionada, sólo si hacía el examen.

No siempre se obtienen las cosas como deseamos, sin embargo, a veces solamente queda resignarnos a lo que recibimos, no por conformistas, a veces es lo único que se puede hacer, como tener que hacer ese examen, o tener clases virtuales. Una nueva y extraña experiencia, tener que ver a los compañeros y maestros en una pantalla, dejar de ir a la escuela, ¡ahí está el gran cambio! Yo creo que me acostumbré muy rápido a eso, no sentí gran sorpresa al escuchar esa noticia, tal vez ya lo esperaba, el sentimiento llega después de la noticia, pues aún no vivía el cambio.

Casi todos los días regresaba a mi casa caminando, tan lindas calles se encuentran cerca del Colegio, muchas rutas disponibles para llegar a casa, todos los días había algún lindo detalle que ver, que bonita da la luz del sol, que hermoso detalle se ve en esa fachada, que linda plaza, que linda iglesia, lo mejor de todo era saber que estudiaba, comía y dormía cerca de todos esos lugares, nuestro barrio es parte de nosotros, eso me di cuenta al no poder caminar más en él. Eso fue lo que más me pesó al entrar a la cuarentena, ya no podía ir a esos bellos lugares, no podía disfrutar de esa experiencia tan cotidiana, sin embargo, todo eso tuvo un fruto inesperado.

Esta nostalgia y melancolía me hicieron saber que Vizcaínas era una parte de mí y que yo estaba para quedarme en ese lugar,  ahora con esta incertidumbre ¿será razonable intentar irme a otro lado?, las frenéticas clases virtuales eran lo único que uno podía tener, no deseaba arriesgar esa seguridad por algo que no conozco; entonces uno se da cuenta de lo incierto que es el futuro, de lo extraño e irracional que puede ser el presente, ¿quién se preocupaba en navidad del año pasado por estar en un hospital conectado a una máquina? ¿Quién iba a suponer que llegaría un virus a encerrarnos por seis meses? Tal vez ni usted ni yo lo pensamos, pero quizá los científicos lo pudieron avistar, seguramente no lo hicieron antes de que apareciera el virus, pero sí al inicio.

Muchas veces se dijo “Quédate en casa, mantén tu distancia, usa cubre bocas, lava tus manos”, una y otra vez, en la televisión y el internet, las patrullas en la calle, quizá todos se enteraron, pero no todos siguieron esas reglas. Al inicio de la cuarentena, cuando fue muy estricta, se veía gente sin protección, era poca, pero ahí estaba. Que feo al regresar a la “nueva normalidad”, de un día al otro, comercios abiertos, ruido de carros y gritos, gente caminando y corriendo, volvían a correr sangre por las venas de la ciudad, uno pensaría: “Bueno con tanto reportaje que ha salido en las noticias todos los días a todas horas, estas personas han de saber qué hacer”. ¡Pero no fue así!, había gente abrazada, amigos en bola, gente hablando con total tranquilidad, sin cubre bocas, nada de protección, ¿qué fue lo que falló?

Ahí me sentí agradecido por la capacidad para pensar y juzgar, por tener una escuela donde aprender y poder entender las cosas, para saber que esto es algo serio y no una conspiración, no un engaño, tal como un producto que apareció infamemente en la mente de mis familiares, el dióxido de cloro.

– ¿Cura el VIH-SIDA, el cáncer, la diabetes?

– ¡Sí lo hace!, también el coronavirus, los científicos que dicen que es tóxico están fallando, no quieren distribuir la cura…

Que feo era escuchar cosas similares a esas, en internet y la tele, gente que lucraba de esta situación a costa de la salud de otras personas, tantas charlatanerías sobrando, los científicos quedando como unos malvados, que decían cosas arbitrarias sin ninguna prueba, que ellos, tal como un salvador, tenían la evidencia de unos cuantos pacientes, prueba irrefutable de su efectividad.

Afortunadamente, no pasó a mayores el considerar ese producto, yo sentía una responsabilidad respecto a eso, no podía permitir que mis padres pudieran creer esas cosas, aparte de carecer de fundamentos, representaban un peligro para la salud, era una responsabilidad práctica y moral.

Nunca pensé tanto en las pseudociencias ni en charlatanes tanto como en esta época, nunca había visto qué tan nocivo podían llegar a ser, destruyendo todo a su paso, dejando como inútiles y mentirosos a los médicos, a los científicos, ya no pensemos en el valor económico o político que representaría una vacuna, acá los humanos debemos de dejar de odiarnos y quitarnos nuestras etiquetas, blancos y negros, hombres y mujeres, ricos y pobres, la vacuna debe ser para todos, si se llega a una segura y efectiva, lo mejor será utilizarla. Como siempre, llegarán historias extrañas y con las peores intenciones que se puedan tener: “buscan implantar un chip para controlarte a distancia, cual bocina o televisión”, “buscan acabar con la población inyectándote químicos que te dejarán infértil”, ¿eso representa una buena intención? ¿Acaso ellos no buscan dinero? ¿No se van a beneficiar de tener a la gente alterada? ¿Acaso las “teorías” de conspiración no representan un mercado muy grande?

Qué cansado es pensar y toparse con necedad, vacaciones para pensar y sentirse abrumado por esta gente, hasta que llegó la noticia esperada: No harás el examen, ya está tu reinscripción. ¡Qué felicidad, que alegría!, fue lo mejor que pudo haber pasado, sin duda alguna.

Contrastando con el desamparo mental y emocional que representaban los charlatanes, una sensación de poder me llegó al volver a clases, tantos profesores con grandes conocimientos en su materia, que buscan impartirlos a sus alumnos y que nosotros hagamos uso de ellos, ¡Qué sensación tan positiva, que empodera y calma a cualquiera!, que fuerte y poderosa, esos charlatanes y desinformadores se vuelven pedazos gracias a las enseñanzas actuales y futuras, que dan fuerza y un sentido a cada quien, una misión honorable.

Ahora, ya puede entender usted cómo ha cambiado mi vida, ya sabe porque el 2020 ha sido un año singular, ahora, le invito a reflexionar y viajar en su mente y su corazón para entender cómo se ha transformado su existencia.

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Sobrevivencia 19 https://colegiovizcainas.edu.mx/sobrevivencia/ Wed, 09 Sep 2020 17:45:35 +0000 https://faw.proyecta360.com/?p=8343 Sobrevivencia 19

Edgar Fuentes Rivera

Bueno pues todo empezó en un simple rumor, como siempre los mexicanos sin creer las cosas hasta que en verdad pasan. Entonces, recuerdo que yo estaba en la escuela, todo era un día normal, estaba emocionado ya que no faltaba mucho para un evento que llevaba esperando todo un año, llamado “EDC” que por sus siglas en ingles significa “Electric Daysi Carnaval.”

Pasaron los días y el rumor de un virus asesino llamado COVID-19 se venía haciendo más y más grande. Las noticias eran considerablemente sorprendentes, las imágenes brutales, por otro lado, mis amigos y yo enterándonos de esto, nos preocupábamos mucho, cabe recalcar que no era por el virus, sino que llegara a México y cancelaran el evento, ya que todos teníamos boletos, outfit y un plan muy bien organizado para pasarla súper bien allá.

El virus fue avanzando, fue propagándose con bastante rapidez, el número de víctimas era una cosa de locos, pero lo que más nos preocupaba a mis amigos y a su servidor, fue cuando, después de tantas oraciones y desear que el virus no llegara, lamentablemente llegó, la noticia que nos había puesto a pensar decía, “EL PRIMER CASO DE COVID-19 DE LA CDMX” en ese momento, pasaron miles de cosas por mi cabeza, me hacía preguntas una y otra vez, pero la que me daba miedo era ¿Qué tal si el contagiado va al festival? Por otro lado, razonaba y entre tanta gente, era muy difícil que pasara al lado de mí y me contagiara, con todo esto pasando por mi mente logré tranquilizarme.

Desperté, me metí a bañar para ir a la escuela como todos los días lo he hecho, desayuné algo muy light, para que no se arruinara mi cuerpo para el tan esperado día, estábamos a escasos dos días, para poder estar ahí, durante mi horario escolar, en la última hora, pasaron a avisar a los salones, que se iban a suspender las clases, debido a este virus, yo sinceramente no lo podía creer, tan lejos había llegado todo esto.

Llegó el día del evento, viernes 28 de Febrero, bendecidos, porque nunca dieron como noticias de que se podría cancelar, me quedé de ver con todos mis amigos en un punto, donde cada año nos veíamos, todos emocionados, se sentía el ambiente súper emocionante, estaba tan feliz, entre otras cosas, que se me había olvidado el virus, no me importó, todo estaba saliendo como lo habíamos planeado, varios amigos y yo estábamos demasiado felices, gracias a una sustancia, pero ese no es el punto, pasaron las horas y nosotros cada vez y cada vez estábamos más y más arriba, como en las nubes, veíamos muchos colores, sentíamos la música. Empezó a oscurecer y el efecto iba bajando, pero yo veía mucho relajo, gente corriendo, gritando, pero gritos de horror, entonces me empecé a asustar, pero no podía distinguir muy bien qué es lo que estaba pasando, me fui a esconder, en lo que se me pasaba el efecto por completo, estaba solo, sin señal en el celular, pasó una hora más, revisé mi celular y era media noche, faltaban dos horas para que el evento acabará, pero ya todo era un silencio misterioso, incómodo, me sentía en una película.

Empecé a escuchar muchas sirenas de patrullas y ambulancias, pasaban helicópteros, entonces, dejé mi escondite, fui a ver qué pasaba y había muchas personas ensangrentadas, yo fui a encontrar a mis amigos, pero estaba todo muy oscuro, comencé a caminar despacio, esperando encontrar a alguien bien, que estuviera vivo, a lo lejos escuché el ruido de gritos pero no eran de humanos, eran criaturas raras, yo sin hacer ruido seguí caminando, cuando de pronto me agarra la pierna alguien que estaba tirado en el suelo y empezó a gritar — ¡ayúdame, ayúdame, por favor!—yo espantado salí corriendo de ahí, pero las criaturas infectadas del virus se dieron cuenta por la persona que seguía gritando.

Me empezaron a perseguir, eran como 10 de esos, así que, corrí lo más rápido que pude hacia la salida, hacia donde estaban las ambulancias y las patrullas, ellos pisándome los talones, estaba a escasos diez metros de lograrlo y justo cuando iba a cruzar me agarraron y en ese momento, se me nubló todo, perdí la razón… pero era un silencio muy extraño y en el momento en que abrí los ojos, estaba de nuevo en la entrada del evento.

Decidí irme a mi casa, intenté convencer a mis amigos de que no entraran, porque iban a morir todos, pero no pude, y después de casi seis meses, estoy escribiendo esto, con una taza de té al lado y muy triste porque el 24 de agosto a meses de esa tragedia en la cual no pude salvar a nadie.

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Aprender a Vivir https://colegiovizcainas.edu.mx/aprender-a-vivir/ Wed, 02 Sep 2020 23:33:53 +0000 https://faw.proyecta360.com/?p=8332 Aprender a Vivir
Andrea Mercado

 

Han pasado 138 días desde aquella tarde cuando el virus llegó. Ese día yo disfrutaba con mis amigos y al parecer no fue suficiente, hoy lo único que tengo son recuerdos. Dejamos de comunicarnos hace no más de un mes ya que la electricidad ha caído, seguimos sin salir debido a lo grave de la situación, aunque en estos momentos no se sabe con exactitud qué es lo que está pasando, lo único que tenemos es esa camioneta que pasa todos los días en diferentes delegaciones del país a las 6 de la madrugada, diciendo: 7 de agosto, 104,657 casos activos, 27,682 muertes y 71,252 recuperados. México es uno de los países con menos casos hasta ahora o eso se sabía hace unas semanas.

Romina mi madre, está paranoica quiere salir a ver a sus hermanas, hace quehacer todo el tiempo, desinfecta la casa y cuando no encuentra más que hacer se sienta a leer un libro hasta quedar dormida, papá trabajaba desde casa y esto le abruma un poco, le encanta estar en la oficina y ver todo desde el noveno piso con la luz entrando por la ventana, pero ahora con la pérdida de internet sólo admira a mamá y se ríe un poco de su locura, la ama muchísimo y jamás lo había notado, y bueno mis pequeños hermanos son felices por no asistir a clases, se la pasan correteando y jugando con el jenga u otros juegos. A mí me toca hacer las compras, y salir, afortunadamente acabé mis clases antes del problema, decidimos que yo saldría ya que mi padre no sabe bien cómo se hacen las compras y rendir con el dinero que tenemos, mamá tiene que estar en casa ya que esto la pone muy mal y débil.

Este mes fue cuando las cosas se complicaron, escuché a mamá darme la bendición y ahora decir -Adara por favor cuídate mucho- con un tono un tanto preocupante, pues ahora la gente estaba atacando a cualquier otra persona, algunas por comida, dinero, u otras simplemente por el miedo de que supuestamente se les contagiara el virus, esto era para mí algo realmente estúpido. Unos días después se fue la electricidad, prohibieron la salida y empezaron a dar la información por medio de esa camioneta.

Pasaron ya dos semanas más, estoy cansada y sólo quiero salir para disfrutar del aire, estar con mi familia, mis amigos e ir a la escuela. El insomnio no para, ya no hay más que hacer en la casa, los niños ya no están contentos, afortunadamente la electricidad regresó hace poco y papá puede trabajar, pero eso no le quita el malhumor de estar encerrado tanto tiempo. Y mamá… mi Romi, ya no se levanta de la cama, se siente mal y un poco agotada, espero no sea nada grave, me entristece verla así.

Llegamos a septiembre, dicen que los casos han bajado mucho desde agosto y que probablemente podamos volver a las actividades pronto, espero que sí. Tengo una emoción inmensa de pensar en el reencuentro con todos mis amigos, en las visitas a la abuela, en las salidas al parque, en los partidos con mi equipo, en volver a bailar y disfrutar de tantas cosas que no les había dado la importancia necesaria. Quiero vivir de nuevo.

Hace unos días por fin salimos, y he disfrutado mucho cada momento, sentir la brisa en mi cara, los olores son más profundos, la gente pasea, la comida es diferente con un sabor tan intenso, mi familia también está feliz. Conocí mucho más a mis padres en este tiempo y de igual manera valoro su presencia aquí ahora mucho más, hubo muchas pérdidas y estoy agradecida por seguir aquí, creo que es lo realmente importante. Ahora me toca seguir viviendo, en casa o fuera, pero vivir.

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